Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.

- :
Tomás le respondió: “¡Señor mío y Dios mío!” Jesús añadió: “Tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haber visto”. (Jn 20:19-31)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/042725.cfm
Misericordia es darle a otros otra oportunidad. Es lo que llamamos una repetición. Thomas gana una segunda oportunidad para todos nosotros. Por alguna razón, Thomas no estaba el primer domingo de Pascua, simplemente estuvo ausente. Y cuando los otros le contaron lo que había pasado, se negó a creer. Pero el PRÓXIMO domingo no se perdió la reunión, Thomas estaba allí. Y aunque el Señor le dice que toque sus heridas, Tomás NO LO HACE. En cambio, Tomás ve y cree y luego nos da la confesión más alta de Jesús en todo el Nuevo Testamento, "¡Señor mío y Dios mío!" ¡Tomás el Incrédulo se ha convertido en Tomás es el Creyente! Esa es verdaderamente la Misericordia Divina, una misericordia que a su vez debemos extender a los demás.

- :
Ofrezcan los cristianos ofrendas de alabanza a gloria de la Víctima propicia de la Pascua. Rey vencedor, apiádate de la miseria humana y da a tus fieles parte en tu victoria santa. Amén. Aleluya. (Secuencia pascual)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/042625.cfm
Hoy es el funeral y entierro del Papa Francisco. Nuestra esperanza está en la Resurrección de Cristo. Dichosos los que mueren en el Señor. Que descansen de sus fatigas, pues sus obras los acompañan. Dale, Señor, el descanso eterno. Y brille para el Papa Francisco la luz perpetua. Que descanse en paz. Y que su alma y las almas de todos los fieles difuntos por la misericordia de Dios descansen en paz. Amén.

- :
Jesús les dijo: “Muchachos, ¿han pescado algo?” Ellos contestaron: “No”. Entonces él les dijo: “Echen la red a la derecha de la barca y encontrarán peces”. Así lo hicieron, y luego ya no podían jalar la red por tantos pescados. Entonces el discípulo a quien amaba Jesús le dijo a Pedro: “Es el Señor”. Tan pronto como Simón Pedro oyó decir que era el Señor, se anudó a la cintura la túnica, pues se la había quitado, y se tiró al agua. Los otros discípulos llegaron en la barca. (Jn 21:1-14)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/042525.cfm
Aunque el capítulo anterior (Capítulo 20) marca el final original del Cuarto Evangelio, el Capítulo 21 continúa con la historia del Desayuno junto al Mar. Tenemos un poco de humor: Pedro se viste y salta al mar, mientras los demás lleguen en la barca. Sin embargo, Pedro tiene lugar especial en el resto de este capítulo adicional con su segunda conclusión del evangelio. El Desayuno junto al Mar, por supuesto, incluye panes y peces, con Jesús mismo haciendo los honores.

- :
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras y les dijo: "Está escrito que el Mesías tenía que padecer y había de resucitar de entre los muertos al tercer día, y que en su nombre se había de predicar a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, la necesidad de volverse a Dios para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de esto". (Lc 24:35-48)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/042425.cfm
El relato de Lucas sobre la aparición del Señor Resucitado a los discípulos enfatiza la dimensión física de la experiencia. El Señor mismo nos recuerda que somos testigos de lo que Dios ha hecho. Damos gracias a Dios por el hermoso testimonio del Papa Francisco. ¡Que baile con los ángeles!

- :
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Señor y se le ha aparecido a Simón". Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. (Lc 24:13-35)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/042325.cfm
El encuentro del Señor Resucitado con los dos discípulos en el camino a Emaús es nuestra experiencia hoy en día con el Señor Resucitado: nuestro corazón arde cuando nos habla en el Camino, y luego lo reconocemos en la Fracción del Pan. Dale, Señor, el descanso eterno al Papa Francisco, y brille para él la luz perpetua. ¡Que descanse en paz!