Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.
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Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. (Mt 5:20-26)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/031122.cfm
¡Qué importante es la reconciliación! Para poder ofrecer nuestro don al Señor, primero debemos reconciliarnos unos con otros. ¡Porque si no, nuestro regalo huele a cielo—y huele maluco! Rezamos por Ucrania, rezamos por la paz.
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La reina Ester suplicó al Señor diciendo: “Con tu poder, Señor, líbranos de nuestros enemigos. Convierte nuestro llanto en alegría y haz que nuestros sufrimientos nos obtengan la vida”. (Es 4:17n. p-r. aa-bb. gg-hh)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/031022.cfm
Según el Papa Francisco, la oración, junto con el ayuno, es una de las armas de Dios. La oración de la reina Ester es la oración angustiosa del pueblo ucraniano.
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Salmo Responsorial (Salmo 50)
R. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas.
Lávame bien de todos mis delitos, y purifícame de mis pecados.
R. A un corazón contrito, Señor, no lo desprecias.
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/030922.cfm
El salmo 50 es uno de los 7 salmos penitenciales: 6, 31 (32), 37 (38), 50 (51), 101 (102), 129 (130) y 142 (143). El Salmo 50 se reza todos los viernes en la oración de la mañana. Pedimos no sólo un corazón limpio, sino también un espíritu renovado y contrito.
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“Así será la palabra que sale de mi boca: no volverá a mí sin resultado, sino que hará mi voluntad y cumplirá su misión”. (Is 55:10-11)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/030822.cfm
La Cuaresma no se trata de los sacrificios que ofrecemos a Dios, las cosas a las que renunciamos durante la Cuaresma. Lo que celebramos es la salvación que la Palabra de Dios ha logrado. No quiere decir que no debamos practicar el ayuno y la abstinencia, todo lo contrario, pero debemos hacerlo con alegría porque tenemos un Redentor tan grande.
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Y él les replicará: ‘Yo les aseguro que, cuando no lo hicieron con uno de aquellos más insignificantes, tampoco lo hicieron conmigo’. (Mt 25:31-46)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/030722.cfm
En la confesión de pecados al comienzo de la Misa, reconocemos que hemos pecado mucho no solo en lo que hemos hecho, sino también en lo que hemos dejado de hacer. A veces, lo que dejamos de hacer es más importante que las cosas que hemos hecho. Por eso, rezamos por Ucrania.
