Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.

Simeón tomó al niño Jesús en brazos y bendijo a Dios, diciendo: “Señor, ya puedes dejar morir en paz a tu siervo, según lo que me habías prometido, porque mis ojos han visto a tu Salvador, al que has preparado para bien de todos los pueblos; luz que alumbra a las naciones y gloria de tu pueblo, Israel”. (Lc 2:22-40)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/020226.cfm
Simeón y Ana representan a todos los que anhelamos la salvación de Dios. A pesar de toda la oscuridad de este mundo, el sol que nace de lo alto nos ilumina. Porque en Cristo, Dios sale a nuestro encuentro, una luz que brilla en la oscuridad.