Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada. (Mc 5:21-43)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/020326.cfm
La Bendición de las Gargantas en la festividad de San Blas recuerda el ministerio de Jesús con los enfermos. Crecí cantando el antiguo himno: «Solo tocó el borde de su manto». Como la mujer del Evangelio, cuando extendemos la mano y tocamos tan solo el borde de su manto, encontramos sanación en cuerpo, mente y espíritu. La foto de hoy es de la bendición de gargantas en la Iglesia de San Blas en Dubrovnik, Croacia. https://youtu.be/m2E9RYWRgkU?si=i9RPuYJBEcIkovvV
Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.
San Blas, obispo y mártir, 3 de febrero
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