Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.

A la mañana siguiente escribió David a Joab una carta y se la envió con Urías. En ella le decía: “Pon a Urías en el sitio más peligroso de la batalla y déjalo solo para que lo maten”. (2 Sam 11:1-4a, 5-10a, 13-17)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/013026.cfm
David ordena el asesinato de Urías para encubrir su relación adúltera con Betsabé. Urías muere, el bebé muere. ¡Qué desastre! Lleno de dolor, David ora: "Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados”. Más tarde, Betsabé, da a luz a Salomón y es una de las muchas bisabuelas del Señor. https://youtu.be/KuO_81-pBFE?si=ModjfTXnvoAqM3EK