Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.

El que ama a Dios, que ame también a su hermano. (1 Jn 4:19-5:4)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/010826.cfm
Hoy es mi cumpleaños. Pienso en mi mamá, Norma Torp Boyd. Mamá quería tener nietos, pero yo era hijo único y sacerdote católico. Pero después de todo mamá tiene a sus nietos: cada bebé que bauticé, cada niño que hizo la Primera Comunión, cada joven confirmado, cada pareja casada, cada confesión escuchada, cada enfermo ungido, cada persona bendecida, cada alma confiada a mi cuidado en todas las parroquias donde estuve mandado, cada persona con la que caminé en mi ministerio. Todos son de ella. La promesa hecha a Abraham se cumple en mi mamá: tiene descendientes tan numerosos como las estrellas del cielo. https://youtu.be/URVdgrRb_IE?si=lD0CJeXf9w5YYk9s