Estas reflexiones salen de más que 40 años de ministerio como sacerdote católico. Pasé la mayoría de estos años en la Diócesis de Charlotte que está situada en Carolina del Norte occidental de los Estados Unidos. Ahora, estoy jubilado, y vivo en Medellín, Colombia, y sigo sirviendo como sacerdote en la Arquidiócesis de Medellín.

El pueblo, sin embargo, se negó a escuchar las advertencias de Samuel y gritó: “No importa. Queremos tener un rey y ser también nosotros como las demás naciones. Nuestro rey nos gobernará y saldrá al frente de nosotros en nuestros combates”. (1 Sam 8:4-7, 19-22a)
https://bible.usccb.org/es/bible/lecturas/011626.cfm
Aunque Samuel les advirtió, el pueblo seguía queriendo un hombre fuerte que resolviera sus problemas. La tentación es tan antigua como la humanidad misma, pero es una tentación. Como Dios le dice a Samuel: “No es a ti a quien rechazan, sino a mí porque no me quieren por rey”. El rechazo definitivo de Dios como Rey se revela en la Cruz de Jesús. https://youtu.be/xGx3boLiAfc?si=D7MDsCOw4Qg4lgTt